Hoy han pasado ya 33 años del golpe militar genocida. La dictadura y el terrorismo de Estado marcaron a fuego a nuestra generación, y este fuego puede meter miedo pero nosotros tenemos la convicción de que esa marca viva debe impulsarnos a buscar comprender las razones de lo que paso.
Con las 30.000 vidas secuestradas, torturadas, tiradas al rió, con la violación, y el robo de bebes, la última dictadura militar quiso hacer desaparecer mucho mas que cuerpos. Pretendió aniquilar también aquello que dio sentido a esas vidas: un proyecto de país justo, de dignidad, libre e igualitario.
El golpe militar de hace 33 años sentó las bases para la miseria y la opresión del pueblo argentino, mediante el establecimiento de un modelo de codicia y exclusión. El despojo al que se sometió a nuestro país es mas desgarrador aun si se recuerda la visión esperanzada que se tenia el pueblo hasta hace no muchas décadas atrás de un país con salud, educación, trabajo y justicia para todos. Y lo peor es que una mirada a nuestro alrededor nos deja ver que no es único que hemos perdido.
Actualmente vivimos en un país donde los “K” se llenan la boca hablando de derechos humanos pero el 95% de los genocidas siguen libres y millones de argentinos sobreviven sin un trabajo, donde la salud publica no es para todos porque los hospitales no tienen ni insumos ni personal, donde el acceso a la educación no llega a ser para todos, donde la inflación sigue pegando en los bolsillos de los que menos tienen, mientras los ricos y poderosos se benefician de sus negociados.
Una Argentina en donde sigue desapareciendo gente en democracia, como Julio Lopez que intento declarar contra sus torturadores o las miles de mujeres que son victimas de las redes de prostitución. O las tantas victimas de la represión de la protesta (como el maestro Fuentealba que mataron en la calle porque reclamaba un aumento) o de los miles de pibes muertos victimas del gatillo fácil.
¿Que pensarían de esta realidad que nos toco vivir, los 30.000 trabajadores, estudiantes, profesionales, intelectuales? Aquellos padres, madres, amigos y vecinos que dieron hasta su vida defendiendo sus ideas, porque sabían que las ideas no pueden matarse. Sabemos que las ideas nunca mueren, sobreviven, los sueños de libertad e igualdad que animaron a tantas almas vuelven a renacer. Como dijo alguna vez Pablo Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera”.
Creemos que el futuro esta abierto, que es a construir, elegimos creer en la posibilidad de un cambio social, de transformar la realidad con nuestras propias manos.
Porque todas esas almas desaparecidas las encontramos luchando todos los días a nuestro lado, nos ponen la mano en la espalda a la mañana al despertar, viven en cada bronca vivida ante la opresión, y en cada grito de libertad.
Por eso el mejor homenaje que podemos rendirles es seguir su ejemplo, retomar la lucha!
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