Encuentro con Villa Hidalgo…
Hace tiempo venimos pensando juntos como hacer para poder empezar a transitar la realidad sin sentirnos ajenos de ella. Cada día que nos juntamos las palabras se encuentran y los sentimientos las hacen despertar. Y los sueños se transforman en actos, y esas palabras en herramientas.
Un día conocimos Villa Hidalgo. Nos acercamos sin saber, y cuando la vimos supimos que era el lugar buscado. Tras largas charlas, mate de por medio, fuimos intentando pensar la manera de arrimarnos sin invadir, el modo de estar sin ser uno más de esos tantos que hablan y sus dichos se evaden en el viento. Esos tantos habladores y fabuladores que intentan comprar la mirada de la gente con tantas promesas vacías. Eran muchos los desafíos que nos esperaban, pero estábamos dispuestos a animarnos…
Y un día conocimos a Lili y Masi. Y al escucharlos una gran emoción se trasladaba por nuestras venas. ¡Tanto compromiso!, ¡Tanto pulmón!, ¡Tanto corazón!...Es realmente admirable. Ya las ganas atravesaban nuestros cuerpos, era una mezcla de alegría y enojo, alegría por el encuentro. Enojo por la desidia de los que habitamos la sociedad. Bronca por la manipulación de los políticos, por el abuso de poder, por la constante venta de ilusiones… ¡Y el precio es siempre tan caro!
Pero llegó el día en el que los conocimos a ellos y ellas. Tantos bajitos dando vueltas no pueden hacer más que llenarnos las caras de sonrisas. El merendero es como un refugio, ese merendero lleno de esos tantos bajitos, tan dulces, picaros, alegres, luminosos…Risas y risas llenan esas tardes en las que compartimos un rato de esa realidad…de ESTA realidad nuestra. Cada día que nos vamos del barrio el corazón nos brota de emoción, pero a la vez aparece la tristeza y el enojo por el maltrato hacia esas tantas personas. Es un cúmulo de sentimientos y emociones que nos hace necesitar LUCHAR, tomar la invitación a construir, sentir que nos hacemos cargo, que intentamos de alguna manera que esto cambie…
Cada día que me voy del nuevo merendero me pregunto ¿Podremos? ¿Como invitar a todos y todas? ¿Como lograr pelearla todos juntos, aunque seamos diferentes?
Y sigo preguntándome, y el merendero sigue creciendo, ya tiene corazón, los “ojos niños” lo hacen latir. Ya cuenta con un espacio y ya se siente nuestro, de todos.
Y quisiera que podamos transmitirte que juntos podemos, que unos ricos mates compartidos siempre hacen bien, que acá estamos y que a veces te necesitamos…¿Nos verás? ¿Te animás?
Muchas veces la realidad duele y el camino se hace duro. Pero si de a poco nos vamos encontrando y entre todos seguimos levantando estas paredes, quizá pudiéramos darnos cuenta de que la vida nos pertenece, la tierra también; que nuestras manos son mas capaces que cualquier falsa ilusión vendida por los que creen estar arriba, esos que solo saben estar cuando necesitan un voto o cuando hacen negocios que involucran nuestras tierras, sueños y vidas…
Como decía un viejo sabio… “Seré libre solamente cuando los demás seres humanos sean libres”…
Quizá si luchamos juntos, esta vez, la cosa sea distinta.
1 comentarios:
ME GUSTÓ COMO TE EXPRESASTE, MAS TODAVIA LO QUE HACEN....ES ÚNICO, POCA GENTE SE TOMA ESE TRABAJO, ESPERO QUE LAS COSAS VAYAN BIEN. SI TAN SOLO, UN POLÍTICO O ALGUIEN CON SUFICIENTE PODER ADQUISITIVO, SE PREOCUPARA REALMENTE E HICIERA ALGO PARA MEJORAR LA SITUACION, ESO SERÍA GEÑIAL! pero veo que es muy dificil...
SUERTE, no se den por vencido
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